Bienvenido, Invitado
Nombre de Usuario: Contraseña: Recordarme
  • Página:
  • 1
  • 2

TEMA: Influencia contemporánea de la ética kantiana

Influencia contemporánea de la ética kantiana 6 años 6 meses antes #66

  • Rafael
  • Avatar de Rafael
  • DESCONECTADO
  • Phroneador platónico
  • Mensajes: 155
  • Gracias recibidas 122
Muchos son los autores que reflexionan sobre el imperativo categórico kantiano reflejado en Fundamentación de una metafísica de las costumbres. Ese anhelado deseo que le pide al hombre: “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”, quizás es utópico y no tiene realización en la práctica real...

En nuestra contemporaneidad este imperativo, es reinterpretado por otros, como Habermas en su ética dialógica, junto con Apel y después criticado en parte por nuestro Muguerza y su imperativo de la disidencia, en Desde la perplejidad.Tambien desde otra perspectiva por Unamuno, por la ética del dolor de Schopenhauer, por los utilitaristas Mill y Broad, este último con su egoismo inteligente, Benjamin Constant y su derecho a mentir, y por último John Rawls y su Teoría de la justicia tomando tambien la idea de Rousseau del contrato social.

¿Cual pensáis, según vuestro criterio, que es la crítica a Kant que tiene más actualidad en los tiempos que corren?
Última Edición: 6 años 6 meses antes por Rafael.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: dvillodre1, Germán

Influencia contemporánea de la ética kantiana 6 años 6 meses antes #67

  • dvillodre1
  • Avatar de dvillodre1
  • CONECTADO
  • Phronemón
  • Mensajes: 1635
  • Gracias recibidas 2034
Hola:

El problema de la máxima del imperativo es qué entender por "ley universal". Esto se ve bien con Aristóteles cuando describe la phrónesis frente a la episteme.

Si simplificamos la prudencia como la búsqueda de lo conveniente, para no enredarnos en cuestiones teóricas sobré cual es el Bien ético, lo conveniente, dice Aristóteles, varía tanto según el individuo cuanto según la especie siendo lo conveniente lo mismo. Y pone el ejemplo específico de los peces (les conviene vivir bajo el mar; nosotros nos ahogamos). Según el individuo, para un individuo grande es conveniente comer mucho, y para uno pequeño, comer poco etc.

Esta diversidad de lo conveniente , pues varía para cada individuo y especie, es lo polémico con la noción de Ley Universal porque se puede entender la ley universal como si ésta no fuera "diversa" sino uno y la misma para todos (como episteme). Y en esta segunda acepción, desbordamos la definición de phrónesis y pasamos a la de episteme.

El imperativo categórico de Kant "piensa" cómo si la ética buscara que uno y lo mismo fuera lo conveniente para todos y todas las cosas: los peces, los hombres, dentro de los hombres para todos sus individuos, independientemente de sus diferencias y esto es absurdo.

Este tipo de pensamiento es "formal", "abstracto" porque vacía los contenidos, y se corresponde de nuevo con el modelo matemático de la ciencias que la modernidad, desde Newton, quiso aplicar como modelo standar de todas las ciencias (incluidas la prácticas y humanas).

Hegel distinguió dos tipos de universalidad para "salvar" esta fundamentación de las costumbres (porque el trabajo de Kant no es desechable: como fundamentación formal de una razón práctica, vale pero a su Moral faltaría añadirle los contenidos ontológicos de regreso del principio abstracto del deber o autodeterminación). La importancia de estos contenidos ontológicos es lo que permitiría "concretar" aquella máxima, pero Kant renunció a ello (las razones serían para otro post: Kant no concibe un deber sino por separación del deseo, no como director del mismo).

¿Y por qué pensó así Kant? Porque pensó matemáticamente (otra vez la falla de la cuestión del método matemático que Descartes insemina en la modernidad).

Hay una universalidad abstracta, que es la matemática: esta piensa lo universal como numericamente uno, es decir, como si "lo conveniente" fuera o estuviera integrada por una sola acción (esto fue lo que califiqué como absurdo).

Ahora bien, hay otra manera de entender lo universal como universalidad concreta: para este segundo tipo, "lo conveniente" son muchas cosas diversas, sin que por ello dejen de ser "convenientes". Se puede decir, que bajo la universalidad concreta "lo conveniente" es uno según el concepto pero muchos según sus formas individuales o específicas (quiero decir, que para cada especie o cada individuo, lo conveniente varía....).

Entonces, la influencia contemporánea de la ética de Kant, yo la dividiría en dos: en las éticas formales que la secundan (aunque quieran desarrollarla); y las éticas que rechazan este formalismo sabiendo de su reducción de lo universal a lo universal abstracto. Éstas últimas buscan en la Etica de Aristóteles el modelo de su crítica a Kant.

Por último, hay otras éticas con una genealogía propia, que ni viene de Aristóteles ni parte del formalismo de Kant. Son las éticas anglosajonas (verbigracia, Brandt que yo tuve que estudiar en primero). Estas éticas "conductivistas" vienen de la ocurrencias del primer empirismo y su idea del hombre-mecánico (reducción del hombre a un sistema mecánico de necesidades que se satisface por una interacción fisiológica, emotiva etc.).

Prefiero los absurdos kantianos a las ocurrencias anglosajonas ;)
Última Edición: 6 años 6 meses antes por dvillodre1.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Rafael, Germán

Influencia contemporánea de la ética kantiana 6 años 6 meses antes #68

  • dvillodre1
  • Avatar de dvillodre1
  • CONECTADO
  • Phronemón
  • Mensajes: 1635
  • Gracias recibidas 2034
En la Fenomenología del Espíritu, hay un epígrafe del Cap. V dedicado a tres figuras de la conciencia propiamente modernas por su individualismo: el hedonista, el "justiciero" (ley del corazón) y el virtuoso. Se relaciona con estos mensajes sobre el imperativo categórico y para quién no conozca a Hegel, pues lo comento para darle publicidad.

Por figuras de conciencia en Hegel puede entenderse como el ethos o el carácter de los griego: una forma de pensar indisolublemente ligado a una manera de ser/actuar. Hegel trata de explicar ciertos comportamientos que parecen individuales pero que en realidad son la marca o manifestación de toda una época histórica.

El hedonismo representa el ethos sádico (la descomposición del viejo mundo y la aristocracia). El justiciero representa la aurora de los primeros revolucionarios (Bandidos de Schiller) y los virtuosos a los últimos (rousseaunianos y kantianos). Este retrato histórico a través del ethos de la época es una maravilla: Hegel va engarzando una figura a otra porque el hedonista (el amante que busca sólo su placer) acaba dando entrada al justiciero social (precisamente porque el eros y sus frutos, que son los hijos, es la forma en que perdemos aquella individualidad y nos anuda con el mundo).

Tanto la segunda figura (Ley del corazón y el desvarío de la infatuación) cuanto la última (Robespierre) son claramente hijos de Kant. Voy a comentar ahora sólo la segunda figura y su relación a la ética kantiana: Ley del corazón y el desvarío de la infatuación.

La figura del justiciero, en síntesis viene a representar esto: cuando salimos de la adolescencia ninguno de nosotros encontramos conforme el mundo con nuestros propios deseos y criterios de justicia: el mundo no es justo, pero nosotros sí. Ahora bien, este "nosotros" será en realidad nuestro "corazón" (pasión/sentimiento) , es decir, no nuestra "cabeza" (lo justo/lo deliberado). Esta distinción entre la "cabeza" y el "corazón" es la clave de la dialéctica de esta figura: no hay ningún corazón universal sino que la justicia que se siente (ojo!: no la que es resultado de la deliberación), esta justicia que se siente, en realidad es particular ( es "nuestra" pero no en el sentido de ser de "todos" sino en el sentido contrario: cada uno siente como justo una cosa diferente).

Ahora bien, el justiciero no sabe de esta distancia entre sentir y pensar lo justo sino que, por impulso del deseo, se lanza a la aventura de elevar la ley de "su" corazón a ley de todos, para así acabar con las injusticias del mundo exterior etc.

¿ Qué ocurre? Que lo que define al deseo es su inmediatez y su falta de universalidad: la ley del corazón es singular pero en cuanto ley que queremos imponer al mundo se eleva a lo universal. Esta es la clave de la figura: como todos queremos elevar nuestra propia ley del corazón al ley del mundo, necesariamente se produce el choque de voluntades porque por su propia definición esta ley del corazón carece de la universalidad del pensamiento.

Pues bien, precisamente esta aventura sentimental que acaba siendo u choque de voluntades es lo que trae la injusticia del mundo: todos estos justicieros del mundo actuando juntamente, queriendo cada cual imponer el resto su propia ley del corazón, es la injusticia del mundo, la ausencia de comunidad de conciencia. Cuando el sentimental (porque esto fue siempre el justiciero: un sentimental) se da cuenta que él y su corazón es participe de lo injusto mismo se consume delirante en su propia infatuación.

¿Que tiene que ver esta filigrana con el imperativo categórico? Pues que si nosotros queremos hacer valer algo particular como Ley Universal, el imperativo categórico se convierte en lo contrario de lo que pretendía ser, lo mismo que pasó con el justiciero. Porque la estructura el imperativo encierra la misma trampa que la su figura:

1.-. Yo, cada uno de nosotros, es ontológicamente distinto. Pero para Kant el Yo del deber es exactamente idéntico. Es la identidd del Yo vacío de principios ontológicos.

2.- Si mi Yo que es ontológicamente distinto, convertido en Yo universal, dispone: obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal........ nos situamos exactamente en la psicología de los justicieros de Hegel.

Conclusión: los justicieros que campan por la modernidad son un fruto del pensamiento formal. Aunque mucho más kantianos son los "virtuosos" de la siguiente figura, porque sustituirán la ley del corazón por la ley del entendimiento, del entender abstracto.

Este entender abstracto es el imperativo categórico mismo. Es famosa la relación que establece Hegel entre Kant y la guillotina.
Última Edición: 6 años 6 meses antes por dvillodre1.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Germán

Influencia contemporánea de la ética kantiana 6 años 6 meses antes #69

  • Rafael
  • Avatar de Rafael
  • DESCONECTADO
  • Phroneador platónico
  • Mensajes: 155
  • Gracias recibidas 122
Me parece muy interesante la relación que trazas entre el imperativo categórico y ese justiciero hegeliano, que al final pese a su buena voluntad, en este caso no kantiana termina por enredar más, que culminar en una auténtica ley universal querida por Kant.

Uniendo esto, con lo que expresabas en el anterior mensaje en relación a “reutilizar” la visión kantiana, pero a través de la ética aristotélica, a mi modesto parecer (me corriges si no estoy en lo cierto) llegaríamos a una paradoja similar que con el justiciero de la Fenomenología del Espíritu de Hegel, pues como afirma en su Prudencia en Aristóteles, Pierre Aubenque nos manifiesta, creo que con acierto, cuan intransmisible es la virtud central del sistema aristotélico, es más, afirma que deberíamos hablar de phrónimos en lugar de phronésis, por tanto tampoco cabría llegar a una ley universal de la mano de esta virtud…ya que sería el reverso insustituible de la propia experiencia y sólo cabría adquirirla con la paciencia y el trabajo de cada uno.
El administrador ha desactivado la escritura pública.

Influencia contemporánea de la ética kantiana 6 años 6 meses antes #70

  • dvillodre1
  • Avatar de dvillodre1
  • CONECTADO
  • Phronemón
  • Mensajes: 1635
  • Gracias recibidas 2034
Hola:

La naturaleza de la phrónesis se vuelve un problema en la modernidad porque nosotros ahora, a diferencia de los griegos, no preguntamos qué es y cómo actuarla sino cuál es su fuente, es decir, de dónde procede la prudencia.

El origen del conocimiento es la cuestión clave de la modernidad porque el giro copernicano de la filosofía moderna consiste en situar todo origen en el sujeto, entendiendo a éste como subjetividad opuesta a la objetividad.

Kant llamó falacia iusnatualista a la tesis contraria, es decir, a la idea de que las normas éticas y jurídicas se imponen a la subjetividad desde fuera, como si las ciencias políticas (la ética y la política) fueran la episteme de un objeto exterior, tal y como ocurre en las ciencias naturales.

Aquí vuelve siempre el problema de la forma moderna de pensar y plantear las cosas, porque reduce todo a antinomias:

1.- Rechaza la idea de creer que lo justo o lo lícito se aprehende como un objeto "puro" que la subjetividad debe recibir del exterior. Es lo que llama falacia iusnaturalista.

2.- Como la fuente de la prudencia y de la ley no viene del objeto, entonces se concluye que viene el sujeto.

La antinomia es plantear una prudencia o bien separada de la subjetividad (falacia iusnatualista) o bien separada de la objetividad (esto da paso bien al relativismo, o si se quiere evitar, al formalismo de que hablan estos mensajes).

Ya hemos visto que la solución formalista encubre un relativismo; que no sabe salir de la antinomia de la que es hija.

Hay un continuidad entre todo esto y la locura, el delirio (en términos filosóficos). Digo esto porque me permite enlazarlo con la tercera figura del "virtuoso" que quedó pendiente.

El hedonista vive una socialización únicamente soportada por relaciones eróticas con el exterior. El otro no es una conciencia con la cual vivir en comunidad sino otro cuerpo con el que se interactúa. El yo del hedonista expresa el grado más básico y elemental de socialización: el sensible.

El aventurero (justiciero) ya ve la sociedad como parte indisoluble de su Yo y reclama el derecho de transformarla con arreglo al mismo. Como confundía la ley de su corazón , que es particular, con la ley universal, su aventura comenzaba siendo una lucha contra otros-yo hasta que toma conciencia de su propia particularidad y descubre que el enemigo lo llevaba dentro!: él ha sido el injusto.

Y de esta experiencia negativa surge la tercera figura del virtuoso. Su "pathos" (como génesis de su "ethos") sería éste: como cada Yo es diferente, pero cada Yo quiere imponer al mundo el orden justo de las cosas, entonces esta diversidad de Yoes es la fuente última de las luchas y las injusticias. Luego la única comunidad de conciencia posible es la que viene de la negación o aniquilación del Yo: esto es Kant (entiéndase la aniquilación de lo particular, de lo empírico del Yo).

En efecto, si uno examina las tres Críticas de Kant verá que todas van en dirección a la universalidad entendida como eliminación de las diferencias. La advertencia que más se repite en las Críticas de Kant es la de no confundir el Yo empírico con el Yo transcendental (la a-percepción) . Y esto es así porque la filosofia crítica no sabe alcanzar las notas de necesidad y universalidad yde la ciencia más que por la remoción de los contenido. Y esto conduce a aquella universalidad abstracta que hablaba en el anterior mensaje, que es la propia de los matemáticos.

El problema, lo que conduce al delirio o a la locura, es cuando un individuo se deja dominar por este tipo de pensamiento (Hegel decía "mal llamado pensamiento") porque es una apisonadora: no solo borra las diferencias del mundo real sino que trata de borrar también las diferencias del mundo humano, y esto conduce a exterminio del disidente.

A parte de las arengas de los reaccionarios ( me refiero a los ideólogos del Antiguo Régimen: Burke, Tocqueville o De Maistre) la Fenomenología del Espíritu contiene una de las primera crítica seria que se hizo al fanatismo o delirio revolucionario precisamente basado en esta dominación del pensamiento formal entre sus dirigentes (Robespierre etc.).

Se puede leer en el Cap. VI: La Libertad absoluta y el terror. La crítica de Hegel es ésta: también se engaña el Yo del formalismo porque su Yo es un Yo particular: el Yo del gobierno, el Yo del dictador......Este delirio que creerse uno un Yo Universal siendo uno particular es lo que desembocó en el época del Termidor de la Revolución francesa: el yo que quiere aniquilar toda exterioridad por creer que toda exterioridad quiere aniquilar al yo.

La única obra y el único acto de esta libertad universal es la muerte... pág. 347. W. Roces.


Por último, todo esto es un embrollo de la forma de pensar intelectiva que conduce a la ética por estos derroteros insanos. Y esto entronca con el comienzo del debate y las palabras de Aubenque: deberíamos hablar de phrónimos en lugar de phronésis.

Ojo! a P. Aubenque que se mueve en el ámbito de Kant. No hay que confundir estas palabras con la segunda tesis de aquella antinomia: que la fuente de la prudencia es una genialidad del phrónimos.

En los Seminarios recientes sobre Ricoeur se habló se esto. En el siguiente mensaje subo un resumen.
Última Edición: 6 años 6 meses antes por dvillodre1.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Rafael

Influencia contemporánea de la ética kantiana 6 años 6 meses antes #71

  • dvillodre1
  • Avatar de dvillodre1
  • CONECTADO
  • Phronemón
  • Mensajes: 1635
  • Gracias recibidas 2034
Comento brevemente el debate sobre la prhónesis.

A la hora de definir qué es la prudencia (phrónesis) Aristóteles dirige su investigación al phrónimos, al hombre prudente por esto la cita de P. Aubenque. Podemos hacernos una idea de qué es la phrónesis observando a los hombres prudentes.....

Pero esto podría interpretarse cómo si la prudencia careciera de principios ontológicos y quedara a expensas de una facultad de ciertos individuos, o directamente dependiente de la subjetividad, lo cual acercaría la tesis al territorio de la sofistería. El debate giró sobre este problema.

Yendo directamente al grano: esta aporía se salva comprendiendo que en el ámbito de la praxis aquellos principios ontológicos se manifiestan como una fenomenología que educa la subjetividad y la eleva a la universalidad concreta de la phrónesis. Esta idea de "educación" de la subjetividad es la clave de estos saberes.

Que las virtudes dianoéticas dependen de una "fenomenología del alma" es claro (ética a Nicomano 1103b 23-25 y 1142a 10-16): sólo llega a la prudencia y sabiduría práctica el alma que hace conciencia de la experiencia. Digo que "hace conciencia de la experiencia", porque la experiencia para ser tal tiene que modificar o afectar al alma (no todo el mundo aprende de la experiencia, o aprende en el mismo grado). El saber que procede de la experiencia es así resultado de una reflexión.

También está presente esta fenomenología en la Carta VII de Platón: Platón no quiere poner la sophia en manos de "cualquier alma": el alma tiene que educarse previamente para recibir rectamente los primeros principios, y este paideia previa no es sino aquella reflexión de la experiencia que habla Aristóteles en su Ética.

Pues bien, esta educación del alma constituye los principios ontológicos de los saberes prácticos porque coincide con su elevación a la cosa misma, o su des-subjetivización (en términos modernos; en términos griegos se podría decir su abandono de lo accidental o material).

Tanto o más que padeia podría hablarse de una auténtica ontogénesis de lo universal: el phrónimos, el hombre prudente ha universalizado su Yo en el sentido de no dejar dominar sus actos y deliberaciones por lo accidental y contingente. A esto llamo des-subjetivización del Yo: lo que observamos en el phrónimos es el dominio del concepto de lo conveniente y lo justo en la toma de sus decisiones.

Entonces, que el prudente o el sabio saque la sabiduría de sí mismo, como mantiene Aristóteles, no significaría caer en una sofistería superior sino que sólo el sabio es quién ha alcanzado en su alma lo divino que tiene dentro: sus actos y decisiones se dirigen desde los conceptos o límites de las cosas mismas (entiéndase lo divino como estos conceptos o límites -lo ontológico- del que pende el sentido de lo justo que sólo tienen lo más experimentados).

Estas fueron mis conclusiones sobre la conferencia y el debate que hubo sobre la phrónesis aristotélica y su lectura por Ricoeur (cada uno sacaría las suyas)
Última Edición: 6 años 6 meses antes por dvillodre1.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Los siguientes usuarios han agradecido: Rafael
  • Página:
  • 1
  • 2
Tiempo de carga de la página: 0.246 segundos
Gracias a Foro Kunena