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TEMA: El arte de filosofar a martillazos

El arte de filosofar a martillazos 3 años 2 meses antes #9893

  • Cris
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Hola, el hilo da un giro más interesante todavía, pues sin haber leído a Nietzche pensaba estos días en la enfermedad y otras experiencias vitales (rupturas, pérdidas, dificultades varias) que sacan tu vida del camino culturalmente fijado no como algo casual que sucede, que te toca de forma arbitraria, como si te cae un rayo en el zoo o un meteorito cuando caminabas por la montaña sino como parte esencial de ese camino. En cuanto a la enfermedad, nuestra cultura la esconde y desplaza a otros ámbitos. La sociedad es fundamentalmente sana y si tienes alguna dolencia la escondes o no la debes contar. Hace poco un amigo recién jubilado me contaba en reunión de amigos algún problema de salud que había padecido y su mujer, moderna, elegante, sonriente, aquejada de otro algo más complejo de tipo degenerativo, le reprobaba, " no debes hablar de enfermedades. Y por qué no?" le respondí. Los hospitales son inmensas moles donde se reubica este aspecto tan esencial que debemos sustraer del día a día y cuando vives un tiempo en ellos parece como si estuvieras en una isla, un país remoto. Luego sales cual superviviente de una guerra lejana y todo funciona a un ritmo vertiginoso al que es muy difícil pero inevitable adaptarse. Y hablo de esto por la experiencia familiar que he vivido. Conviví y crecí al lado de una chica que nacíó con terribles defectos de fábrica, alguien muy especial que luchó durante 26 años una batalla sin igual o tal vez igual a muchas otras?. Cuando tocaba temporada en un hospital (hasta ocho operaciones) yo sentía que la verdadera vida era aquella, que realmente podías percibir el proceso que es vivir, el dolor, la fuerza, la importancia de comer, de tocar, de desear, de soñar con algo tan vulgar como pasear por la calle y tomar un café en una terraza, respirar, la paz de una tregua que da el dolor, el dolor otra vez... Salir fuera era entrar en un gran teatro, en una farsa, en un escenario con decorados de papel que se esforzaban por ocultar algo "latente" que diría Ortega, que nos conforma y es tan constitutivo como tener hijos o no, pareja o tampoco, amigos, muchos o pocos o un trabajo o unas vacaciones en la playa o una nómina a fin de mes o un equipo de futbol... esa realidad de es una pequeña ficción de la que de repente eres sacudido con enorme violencia y te sorprende, te aisla, te sumerge y quieres volver como sea y que te enchufen esa anestesia para olvidar lo que realmente ocurre y eres y la brutalidad que es vivir, algo violento y apasionado, algo de una intensidad extrema que también es necesario sentir con toda su grandeza. Todo eso también somos pero queremos la píldora roja, o la azul que nos amortigüe el impacto para volver a ese vaivén que te mece, y te cuenta que te arrulla y que llamamos "normalidad". Y vuelves y olvidas y te incorporas y quieres ocultar todo lo que puede enturbiar ese mundo artificialmente feliz, pero una o mil veces pasas por delante de esas inmensas moles y piensas en las miles de habitaciones 1010 donde realmente sentiste, sentimos o sentiremos la Vida.
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El arte de filosofar a martillazos 3 años 2 meses antes #9896

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Me quito el sombrero, Cris.
Y esa autenticidad descarnada, quizás opuesta por definición a lo políticamente correcto, ese
<<que te enchufen esa anestesia para olvidar lo que realmente ocurre y eres y la brutalidad que es vivir>> sí me recuerda a lo que dice Germán de Nietzsche ante la parte trágica de la vida como criterio de verdad y al servicio de la vida. Como si hubiese una parte gregaria social en nosotros y una parte real, brutal y auténtica en nosotros, una máscara y un quitarse la máscara.
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El arte de filosofar a martillazos 3 años 2 meses antes #9897

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Chapeau ! Cris….
Sabes de lo que hablas….
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El arte de filosofar a martillazos 3 años 2 meses antes #9899

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Hablando de sufrimiento...

Yo sé de qué color es el infierno, y no es un valle de fuego.
Un día me lo encontré.
Allí vivo hace tiempo.
Una mancha en mi recuerdo, una montaña en mi camino, sin huida, inexorable como los planetas, frio y lento al comienzo.
Luego un huracán de fuego, girando con locura, roto, deshecho, despedido en un vuelco imposible hacia la roca de mi perdición, el corte en cimitarra de mi desgracia.
Me duermo. Me hundo en una oscuridad eterna inundada de silencio.
De pronto, un golpe seco, y las tinieblas me devuelven al suelo.
Grito con un dolor frenético, violento, que me devora con dentelladas de hierro, por fuera, por dentro.
Alzo la cabeza y veo extenderse el mantel de mi sangre por el barro del suelo.
Grito intentando apoyar los brazos que ahora veo, quebrados, mezclando manchas de roja sangre y astillas de blanco hueso, los veo desnudos al sol, y me ahogan los mil sollozos que asolan mi cuerpo.
Grito, grito con la locura de la muerte, la veo rondarme, sujetarme la cabeza, y el bramido doloroso de mis pulmones me arranca con mil costillas rotas hasta el último aliento.
Y todo me duele, y no me duele nada,
Y por gritar, grito más fuerte.
Pero no me puede el dolor que me domina, que hace estallar hasta la última fibra de mi pensamiento.
Hay un dolor más intenso.
Realmente de ese color es el infierno.
No volver a verte, sentir que este largo segundo me arranca de la piel de tu mirada, de tu despedida, de tu deseo, para mí el último recuerdo.
Sólo vuelve. Eso me pedías. Pero no vuelvo.
No, el infierno no está lleno de fuego, ni duele, ni quema, está lleno de feroz impotencia, inundado de desesperación sin perdón, es una gran, inmisericorde y asolada llanura teñida de rojo colérico, un implacable y despiadado desierto que se extiende devastado, ausente de tu mirada.
Por él vago ahora, ahogado en la locura de no verte, azotado por atroces huracanes de luces brillantes y vacías que giran sin cesar en el duelo de mi ruina.
Como pude hacerlo, como pude no volver. Como me rendí a la muerte.
Sólo eso me pedías. Sólo eso no hago. No vuelvo.
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El arte de filosofar a martillazos 3 años 2 meses antes #9900

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Vaya Kraton, corta el aliento
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El arte de filosofar a martillazos 3 años 2 meses antes #9907

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Feliz Sant Jordi Abel, una pena que te perdieras el partido porque fue un espectáculo. Otra aportación tuya que encima viniendo de Germán no dudaré en hacerme con ella. Psss, entre tú y yo, me la regalo por ganar la porra del partido de ayer. Sorry Germán pero al enemigo ni agua que nos las tenemos que ver el día 2 de mayo.
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