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TEMA: El objetivo supremo de la filosofía oriental.

El objetivo supremo de la filosofía oriental. 4 meses 20 horas antes #14307

El objetivo supremo de la filosofía oriental.

Hola a todos en este foro Phrónesis.
Voy a seguir una sugerencia de Israel Simó, alias Ksetram. Aprovecho para precisar que detesto los seudónimos, y que quien intente dirigirse a mí sin dar su nombre real, por lo menos una vez, que no se extrañe si no le contesto. No tengo ninguna gana filosófica de hablar con un enmascarado permanente. Porque si va con máscara, primero es que me desprecia, y segundo es que no es sincero. El que quiera, que use sobrenombre; pero, eso sí, remitiendo siempre a su nombre real. Lo otro es la típica farsa estéril, internética en general. Y no lleva a nada en filosofía.
Otro preámbulo importante es mi rechazo absoluto a las sugerencias o conminaciones de Israel Simó para que sea breve ¡No y mil veces no! Las cuestiones complejas requieren respuestas complejas, en vez de eslóganes.
Lo mejor va a ser poner un ejemplo gráfico, nunca mejor dicho, con el que se enterará hasta el más pasmado. Luego, la pereza racionalizada como deferencia y buena educación, seguirá argumentando a favor de un mediocre estilo telegráfico (o tuitérico según se dice ahora). Mas quedará desenmascarada como lo que es: inadmisible alergia a la lectura.
Vayamos pues con el ejemplo. Durante mucho tiempo, Photoshop (pronunciación: Fotosop), un programa de retoque fotográfico, fue un oscuro objeto del deseo para profesionales del diseño gráfico y la ilustración, así como para usuarios de ordenadores en general. La empresa fabricante aplicó una astuta política de combinar precios altísimos, que por un lado daban prestigio al producto y por otro daban ingresos de clientes pudientes... con una alta tolerancia a la extendidísima piratería de quien copiaba el producto, y lo usaba gratis sin pagar la licencia.
Pero hay mucha gente que no se entera (más bien: no se quiere enterar) de que hace ya bastantes años que es posible utilizar legalmente Photoshop sin pagar un duro por él. En efecto, de forma discreta y casi vergonzante, mas muy efectiva para los que nos fijamos en estas cosas, la casa fabricante, Adobe, anunció en su página internética que ponía a descarga, solamente como actualización de versiones anteriores compradas legalmente, una avanzada versión que había estado vendiendo hasta entonces. De hecho, no se pedía ningún certificado de compra para la descarga... o sea, que Adobe estaba regalando esa versión. Claro, es otra típica estratagema de ventas, para que la gente se anime y compre versiones posteriores, aunque la versión gratuita es ya sumamente potente.
Pero Photoshop no es una utilidad gráfica puntual para una, dos o tres operaciones rápidas con una imagen. Es un programa amplísimo.
Entonces, ¿cómo utilizarlo con todo su rendimiento? Obviamente, la forma más rápida y cómoda es descargar gratuitamente los propios manuales oficiales de uso desde la página internética de Adobe. Los hay en inglés, mas también los hay, y buenos, en castellano.
Y no son folletos de tres o cuatro páginas. Son tochos considerables; alguno, por ejemplo, llega a las setecientas páginas de longitud.
Pregunta de rigor: puesto que evidentemente usas Photoshop, Alexandre, ¿te has leído esos tochos? Sí, padre; me los he leído enteros. Aunque considero que Photoshop es un programa con interfaz demasiado incómoda y complicada, aunque considero que es malo o mediocre como programa de pintura artística (otra cosa es su uso para retocar zonas de imágenes artísticas ya creadas con un procedimiento externo a Photoshop) no puedo ignorar que es un estándar para formatos gráficos, sobre todo por el estándar indiscutible para filtros de modificación gráfica general, el estándar 8bf.
Así que me he leído esos tochos de referencia, y leídos que fueron esos libros, ya sabía en general cómo utilizar el Photoshop legal y gratuito con todas sus características. Consulto todavía esos libros inmensos cuando quiero aplicar alguna posibilidad infrecuentemente usada de Photoshop.
Seguro que Israel Simó, con toda su prédica a favor de los textos cortos, no se va a atrever a decirme que he hecho mal en leerme enteros esos libros; no me lo dirá a mí, pues sabe que utilizo con frecuencia programas de retoque fotográfico y pintura artística.
Quedamos, pues, en que hay situaciones que exigen una respuesta larga. Y matizada.
Photoshop tiene sus filtros gráficos, como tengo mis filtros filosóficos. Entre ellos, entre los filtros filosóficos, están los preámbulos que he metido hasta aquí, en este mensaje. Tales preámbulos espantan al alérgico a la lectura, o al que no es un verdadero filósofo, sino que solamente pretende un pasar cómodo como funcionario público (profesor) de filosofía, etcétera. Como esos seudofilósofos son gente que me estorba, ¡estupendo que no sigan leyendo!
Para los demás, para los filósofos de verdad, va ahora el cuerpo intrínseco de este mensaje.
Como decía, voy a seguir una sugerencia de Israel Simó: abrir hilos de filosofía oriental, ya que soy un especialista en filosofía oriental.
Y por eso he abierto este hilo, con un título tan claro, básico y ambicioso como El objetivo supremo de la filosofía oriental.
El necio dirá que siempre soy demasiado verboso. El sabio, en cambio, reconocerá que soy breve cuando conviene y prolijo cuando conviene. Aquí, para empezar, voy a ser breve.
El objetivo supremo de la filosofía oriental es el mismo que el objetivo supremo de la filosofía occidental. Es el mismo objetivo que el objetivo supremo de toda la filosofía. ¿Cuál es ese objetivo supremo?

La felicidad.

Y algunos me lo discutiréis. Diréis que hay cosas más importantes en la vida que ser feliz.
Bueno, ¿cuáles son esas cosas? Por mi lado, ya sabéis que en mi nada humilde opinión no hay ninguna. Que no hay ninguna cosa más importante en la vida que la felicidad. Pero, en fin, es vuestro turno de argumentar que hay cosas más importantes que la felicidad, cuáles son esas cosas y por qué deberíamos aspirar a ellas antes que a la felicidad.
Sinceramente, pienso que lo tenéis tan difícil como convertir en gente honrada a una manada de abogados al trote. De todos modos, aunque me acusan de ser un predicador de mi sermón religioso, disfrazado de filósofo, escucharé con atención vuestros argumentos, y los estimaré en lo que tengan de bueno.
Otra objeción común es que, incluso si la consecución de la felicidad no es objetable como fin último, los múltiples e insalvables problemas en torno a este concepto, la felicidad, lo invalidan en la práctica, pues lo que es felicidad para uno es desgracia para otros, sin que pueda encontrarse medida o criterio común.
Esta segunda objeción cae en lo que, en lógica, llamamos falacias complejas. Las falacias complejas, a diferencia de las falacias simples, no dependen de un solo punto claro y fácilmente rebatible. Por ejemplo, a mí me aplican a veces la falacia de asociación: "eres de derechas y estás contra el aborto, luego eres pronatalista y estás a favor de la pena de muerte". Naturalmente, esta falacia es fácil de refutar, porque su defecto lógico es confundir una fuerte correlación con una necesidad ineludible. Hay gente de derechas, yo entre esa gente, que pone al individuo humano concreto y a su bienestar como valor social supremo, por lo cual esa gente rechaza, rechazamos, la superpoblación y la alta natalidad, ya que eso genera miseria permanente para casi todos los hombres y casi todas las mujeres en concreto, como individuos. Y tanto el aborto (o el infanticidio, forma tardía de aborto) como la pena de muerte suprimen indebidamente una vida humana individual.
Las falacias complejas, por su carácter difícil de detectar y parcialmente verdadero, son muy utilizadas en el sucio ambiente que suele caracterizar a la discusión política o jurídica. En filosofía, actividad noble donde las haya, las falacias complejas son tan inadmisibles como las falacias simples.
¿Cómo refutar, pues, la falacia compleja de que la felicidad es un concepto lábil, indefinible e inalcanzable, por lo menos en la práctica?
Pues reafirmando que la felicidad es real, como concepto aproximativo conflictivo. También el concepto de Europa es un concepto aproximativo conflictivo, a diferencia del concepto de África, concepto unívoco (exacto) para definir al continente de tierra emergida separado de Eurasia por el istmo de Suez. Eurasia, físicamente, es un continente sin marcas de separación. ¿Significa eso que Europa es, simplemente, la franja más occidental de Eurasia? No, claro, pues hay una multiplicidad de factores geográficos, climáticos, históricos, culturales, lingüísticos, religiosos, políticos, etcétera, que conforman cierta comunidad de contornos centrales indudables, aunque sean dudosos en los extremos. Esos factores son, a su vez, discutibles, discutidos y cambiantes, lo que no obsta para concluir que, en la actualidad, Francia es un país europeo, Islandia también y Marruecos, mucho más cerca de la masa continental y política europea, no es un país europeo. En cambio, al cartaginés (que hoy sería tunecino) san Agustín todos lo consideran un filósofo y teólogo europeo, con buenas razones para ello. Que se discuta si Israel, Turquía o incluso Islandia son países europeos no quita para reconocer un núcleo de plena europeidad. Por ejemplo, políticamente no se reconoce como perteneciente a la comunidad cultural europea a una monarquía islámica hereditaria donde el rey reina y gobierna. Un país europeo es típicamente una autodenominada democracia en cuya jefatura del Estado hay, o bien un presidente electivo (república) o bien un rey que reina pero habitualmente no gobierna (monarquía constitucional simbólica). Esto deja en entredicho a pequeñas monarquías europeas cuyos reyes reinan y gobiernan en sus respectivos minúsculos países, como el Vaticano (que no es un mero barrio de la capital italiana, Roma) Mónaco o Liechtenstein (pronunciación: Líjtenstain). Está clara, incluso así, su subordinación política, económica y cultural a grandes Estados vecinos que son repúblicas autodenominadas como democráticas.
Todas estas dificultades no impiden la existencia de un ente político con base geográfica al que conocemos como Europa. No es serio, no es sincero decir que Europa no existe, que los lazos entre los Balcanes y la Península Ibérica son poco más o menos como los lazos entre los Balcanes y los países musulmanes del Mediterráneo oriental. Por eso Hungría y España forman parte de la Unión Europea, pero Siria, Egipto y (todavía) Turquía, no.
Similarmente, el concepto de felicidad es un concepto complejísimo, de tipo aproximativo conflictivo.
Mas, así como Europa comienza su definición con una raya bastante clara en el mapa euroasiático, raya que deja a su Occidente, de norte a sur, la Península Escandinava, los Montes Urales, los Balcanes, el Cáucaso y la orilla izquierda del Bósforo, considerando Europa a todo ese Occidente bastante preciso aunque deje con cierta ambigüedad al pequeño Acerbaiyán o al gran Cazagistán, la felicidad comienza su definición con otra raya conceptual bastante clara, por muy arbitraria que la consideremos.
La felicidad es el estado en el que quien goza de tal estado no siente conflicto entre el yo y el entorno del yo. Según la clásica fórmula en sánscrito de la filosofía oriental, en tal estado de plenitud Atma asti Brahma. O sea, El Alma es Dios. He transcrito popularmente según el alfabeto latino; en el alfabeto sánscrito no existen las mayúsculas.
En ese estado supremo, el yo es idéntico a su entorno, pero sin despersonalizarse como según cierto budismo o cierto estructuralismo europeo, sin dejar de ser un yo autoconsciente.
Ahora la objeción será que tal estado es ilusorio, que el yo siempre es y será una realidad en separación y en hiato de su entorno.
La respuesta es, y solamente puede ser, que eso se conoce por percepción directa. Así como el rojo no se distingue de un tono verde con parecido brillo cuando no hay luz o cuando hay poca luz, sino solamente con luz fuerte, el estado de felicidad suprema solamente se puede vislumbrar en paciente y sostenida meditación, cuyo resultado puede tardar muchos años en aparecer.
No se puede saber a fondo qué es la felicidad sin meditar sostenidamente sobre ella, sea con la túnica de color azafrán de un monje indio o con la sotana negra de un cura católico europeo, o con la camiseta de manga corta, el pantalón corto y la colchoneta para descanso en un centro serio de meditación laica en cualquier lugar del mundo.
Y luego se verbalizará, se teorizará, se harán experimentos objetivadores que determinarán variables causales, etcétera, claro que sí. Pero, sin esa experiencia directa de aproximación a la felicidad, ni siquiera se podría empezar en serio a hablar de ella.
Por tanto, y para empezar: en la verdadera filosofía oriental, y en realidad en toda la filosofía, lo más importante es una buena acción, la Gran Obra de los masones o filósofos operativos y alquimistas. Es iniciando esa buena conducta como luego se puede hablar sobre ella para aguzar la comprensión y el avance a la edificación completa de esa obra magna, la dicha perdurable, la felicidad. La ortopraxis precede y fundamenta a la ortodoxia, a la concepción recta y justa, verdadera.
He ahí el núcleo clásico del mejor filosofar oriental.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía reciente, no retocada, que me identifica realmente.
Última Edición: 3 meses 4 semanas antes por Alexandre Xavier Casanova Domingo.
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El objetivo supremo de la filosofía oriental. 4 meses 14 horas antes #14316

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Hola Alexandre.

Te pido disculpas pues eres de las poquísimas personas con las cuales he de contenerme para no ser demasiado duro. Me parece una verdadera pena que para llegar a un solo fragmento en que se habla realmente de lo que corresponde a tu titulo, haya que pasar por Europa, África,las falacias, el fascismo de izquierdas, photoshop y un largo etcétera. Te he leído a saltos porque veo una mente que en lugar enfocarse inteligentemente, se disperse en todas direcciones. Tu fervor por expresarte te supera, no hay contención y creo que por eso tu mente no se enfoca.

Te reto a que seas capaz de enfocarte y no dispersarte.

Eres experto en filosofía oriental. La felicidad buscada por la espiritualidad oriental parte de la inmersión en uno mismo como sabiduría y clave del conocimiento. De la felicidad también se ha hablado como éxtasis en el misticismo occidental, y también Santa Teresa hablaba de moradas interiores. En oriente especialmente, ese ser uno con el absoluto divino se muestra como la fusión entre sujeto y objeto, la desaparición de las distinciones, en una comunión con la totalidad. A ese éxtasis, ¿dirías que lo llaman nirvana?
Última Edición: 3 meses 4 semanas antes por Ksetram.
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El objetivo supremo de la filosofía oriental. 4 meses 13 horas antes #14320

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Alexandre dijo:
La felicidad es el estado en el que quien goza de tal estado no siente conflicto entre el yo y el entorno del yo. Según la clásica fórmula en sánscrito de la filosofía oriental, en tal estado de plenitud Atma asti Brahma.. O sea, El Alma es Dios. He transcrito popularmente según el alfabeto latino; en el alfabeto sánscrito no existen las mayúsculas.
En ese estado supremo, el yo es idéntico a su entorno, pero sin despersonalizarse como según cierto budismo o cierto estructuralismo europeo, sin dejar de ser un yo autoconsciente.
Ahora la objeción será que tal estado es ilusorio, que el yo siempre es y será una realidad en separación y en hiato de su entorno.
La respuesta es, y solamente puede ser, que eso se conoce por percepción directa. Así como el rojo no se distingue de un tono verde con parecido brillo cuando no hay luz o cuando hay poca luz, sino solamente con luz fuerte, el estado de felicidad suprema solamente se puede vislumbrar en paciente y sostenida meditación, cuyo resultado puede tardar muchos años en aparecer.

Todo eso sí me ha gustado, Alexandre.
Última Edición: 3 meses 4 semanas antes por Ksetram.
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El objetivo supremo de la filosofía oriental. 3 meses 4 semanas antes #14333

Saludos otra vez, Israel Simó.
Hay cosas que no se pueden expresar en pocas palabras. En cambio, con pocas palabras puedo explicarte que hay cosas que no se pueden expresar en pocas palabras, valga el trabalenguas.
Hoy la inmortalidad práctica está cada vez más cerca. Sabemos ya que, esencialmente, hay que comprender los mecanismos causales que hasta la vejez mantienen el catabolismo equilibrado con el anabolismo, al revés que después, cuando los telómeros de los organismos pluricelulares similares al hombre se acortan a cada división, degenerando los tejidos resultantes por catabolismo no contrarrestado anabólicamente, hasta que el precario organismo envejecido muere por una causa contingente u otra. Hay que recopilar gran cantidad de información, evaluarla y contrastarla. Esa información ya no reside en voluminosos e inmanejables libros, por lo general, sino en grandes ficheros informáticos. Pero hay que obtenerla y leerla. Eso te interesa mucho porque, como todos, quieres ser siempre joven, con buena salud e inmortal. Porque esa ingente información nos va a permitir derrotar a la muerte, no de manera simbólica e ilusoria, sino material y bien real.
Hecha pues y en pocas palabras la demostración, matizo que sí que puedo resumir exposiciones, dividir un texto largo en varios envíos más cortos, etcétera.
Pero necesito, en reciprocidad, que me ayudéis. Aspiro a una sociedad comunista en la que desaparezca el dinero. Mas, de momento, está claro que a quien no tiene dinero o posición económica lo tratan peor que a un perro rico. Compara la vida de un inmigrante africano clandestino en Europa, con la del chihuahua de un millonario estadounidense. Mi situación económica es crónicamente precaria, y quiero salir de ahí.
Así que, si quieres y queréis esa posible concisión mía... ayúdame y ayudadme a corto, medio y largo plazo a presentar en una universidad real una buena tesis de filosofía oriental. Si tú no vas a aceptar filosofar gratis eternamente, yo tampoco.
También esto ha quedado claro. Así que paso directamente a la parte de tu pregunta aquí que se refiere directamente a la filosofía oriental.
Al éxtasis de la filosofía y la espiritualidad en Occidente lo llamo nirvana, sí. Porque lo es.
Sin partir cada pelo en cuatro: la filosofía sursahariana autóctona y la filosofía americana precolombina, así como la filosofía australiana y oceanopolinésica, se han desarrollado hasta el siglo XVII en un relativo aislamiento de la filosofía occidental. Pero eso no ha pasado nunca entre la filosofía griega y la filosofía india, siempre en contacto desde antes ya de Sócrates. Eso implica que santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Plotino o el maestro Eckhart, o Schopenhauer, elaboran sus ideas en conocimiento menos o más directo ya de la espiritualidad filosófica oriental.
Afirmo tajantemente que el proceso esencial para llegar física y metafísicamente al Uno sin dualidad, dejando atrás toda miseria y obteniendo el nirvana, la gran felicidad, es el mismo en Oriente y en Occidente; el mismo para toda la filosofía hecha en serio.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía reciente, no retocada, que me identifica realmente.
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El objetivo supremo de la filosofía oriental. 3 meses 4 semanas antes #14338

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Destaco esto:
Alexandre.
Al éxtasis de la filosofía y la espiritualidad en Occidente lo llamo nirvana, sí. Porque lo es.
Sin partir cada pelo en cuatro: la filosofía sursahariana autóctona y la filosofía americana precolombina, así como la filosofía australiana y oceanopolinésica, se han desarrollado hasta el siglo XVII en un relativo aislamiento de la filosofía occidental. Pero eso no ha pasado nunca entre la filosofía griega y la filosofía india, siempre en contacto desde antes ya de Sócrates. Eso implica que santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Plotino o el maestro Eckhart, o Schopenhauer, elaboran sus ideas en conocimiento menos o más directo ya de la espiritualidad filosófica oriental.
Afirmo tajantemente que el proceso esencial para llegar física y metafísicamente al Uno sin dualidad, dejando atrás toda miseria y obteniendo el nirvana, la gran felicidad, es el mismo en Oriente y en Occidente; el mismo para toda la filosofía hecha en serio.

Una cosa es la razón filosófica y otra la espiritualidad. ¿Llamas a la espiritualidad filosofía hecha en serio?
Última Edición: 3 meses 3 semanas antes por Ksetram.
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El objetivo supremo de la filosofía oriental. 3 meses 5 días antes #14482

Saludos, Israel Simó.
Preguntas lo siguiente.

"Una cosa es la razón filosófica y otra la espiritualidad. ¿Llamas a la espiritualidad filosofía hecha en serio?".

Sí: o sea, que llamo a la espiritualidad filosofía hecha en serio. E, inversamente, considero que la filosofía hecha en serio es, siempre, espiritualidad.
Llegados a este punto, una sencilla imagen ilustra por dónde van las cosas.

En una casa, hay diversos problemas o asuntos que arreglar. Si el habitante pasa demasiado frío en invierno y calor en verano, llama a un técnico que le acondiciona la temperatura, y que incluso le pone una piscina si hay espacio en un jardín cercano. Si no se ve bien la señal de la televisión, o la de interné, el habitante llama a otro técnico, ahora de imagen, sonido, informática y electricidad, que le deja los sistemas y aparatos electrónicos a punto. Si la casa está frita a impuestos y procesos judiciales injustos, esta vez el atribulado inquilino llama a un buen revolucionario, que derriba a los mafiosos abogados, jueces, políticos y recaudadores de impuestos, estableciendo en el futuro que todos estos poderosos serán elegidos o depuestos periódicamente por sufragio universal, y este revolucionario pone en práctica el principio del diezmo, por el cual los impuestos totales no pueden exceder el diez por ciento de lo que gane cada quisque (si no gana nada, obviamente no hay cobro ninguno de impuestos). Si le duelen las muelas al habitante de la casa, llama a un dentista que le arregla la boca a domicilio o en la clínica del dentista. Todos estos buenos profesionales y expertos cumplen su función.
Ahora, el habitante de la casa llama a un filósofo. Y le dice: mira, filósofo: el instalador de aire acondicionado, el técnico electrónico e informático, el revolucionario político y el dentista, entre otros grandes profesionales, me han arreglado mis problemas particulares. ¡Ahora te toca a ti!
Y el filósofo, que lo es de verdad, que no es un insulso y severo profesor de filosofía, le responde: está claro que me pides la felicidad, y que esperas de mí unas medidas tan concretas, efectivas y razonables para obtenerla, como las que tomó el instalador de aire acondicionado para evitar el calor asfixiante en verano, o como las medidas que tomó el dentista para que luzcas una bonita y sonreidora quijada.
El habitante de la casa le responde: así es, ¡oh filósofo! De modo que espero que, ahora, me indiques el procedimiento que me llevará a la perfecta felicidad.
Y el filósofo responderá: medita una y otra vez hasta comprender que, en los niveles inferiores de la realidad, estás llevado por tendencias mecánicas que no dominas, que te arrastran por donde no quieres ir, y que complican absurdamente tu vida llenándola de oscuridad. Cuando comprendas esto, de modo no sólo teórico y abstracto, sino en carne propia, en percepción directa de cuerpo y alma, huirás velozmente de tan bajos niveles existenciales, dirigiendo tu conciencia a los estados donde ya no dependes de la actuación con un cuerpo físico burdo y en los cuales, por tanto, cesa el ciclo cármico de acción y reacción que te esclaviza en la Rueda de las Reencarnaciones. Así, volviendo a reconocer tu infinita autoconciencia incondicionada, obtendrás la felicidad perfecta. Puedes tardar siglos y eones en conseguirlo, pero es un procedimiento que no falla.
Cordialmente, de Alexandre Xavier Casanova Domingo, correo electrónico trigrupo @ yahoo . es (trigrupo arroba yahoo punto es). La imagen del avatar gráfico es una fotografía reciente, no retocada, que me identifica realmente.
Última Edición: 3 meses 5 días antes por Alexandre Xavier Casanova Domingo.
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