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TEMA: Intransigencia cooperativista

Intransigencia cooperativista 2 años 11 meses antes #10673

  • Ksetram
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Es verdad, Cris, nos faltaba me parece ese sentido a añadir a la utopía. El contraste con lo utópico hace más feo aún lo real e incómodo e injusto supongo.

Lo que dice Kratón también es curioso, dar un valor predictivo a la utopía, lo imposible en un momento histórico se vuelve real después. Lo utópico está siempre sometido a una época concreta en que lo es, pues poco sabemos del futuro.
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Intransigencia cooperativista 2 años 10 meses antes #10714

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Volviendo al origen del hilo.
En ocasiones se suele criticar a la ideología de izquierdas de tener falta de unión, de capacidad para cooperar para obtener sus objetivos en beneficio del ciudadano, y que este mismo hecho cuestiona la credibilidad de los propios ideales que defiende. Y efectivamente en la historia y presente político, se puede constatar con facilidad, como la falta de entendimiento y cooperación de las facciones de la izquierda facilitan el gobierno de la ideología contraria.
Aquí hay tres aspectos para tratar, por una parte si esta falta de cooperación es una característica exclusiva y predominante de la ideología de izquierdas, por otra si dicho comportamiento cuestiona y pone en duda su ideario y por último el juicio sobre el comportamiento privado y público de la persona que genera o defiende la ideología.
La lucha fratricida entre ideologías similares la podemos encontrar tanto en frecuencia como virulencia en todo el arco ideológico de extrema izquierda a extrema derecha, tantos casos se pueden citar en un extremo ideológico como en el otro, y se basa en que aunque se tengan los mismos objetivo o similares, la forma de alcanzarlos marca la diferencia, a veces irreconciliables, pues suponen un operativo y unas acciones totalmente diferentes. Asimismo al ser ideologías afines tratan de captar al mismo tipo de personas, lo que hace que se luche para no ser absorbido por la ideología similar. De hecho los principales objetivos ideológicos son similares en todo el arco ideológico, la lucha por la libertad, por el bienestar del pueblo, pero difieren en los métodos de cómo conseguirlo, en qué consisten y que sectores de la población tienen derecho a ello. Recordemos que Hitler luchaba por el bien del pueblo alemán, que los neoliberales más ortodoxos son fieles defensores de la libertad individual y que las últimas palabras de Stalin fueron “que será de la pobre Rusia sin mí”.
Como casos de ideologías de derechas que también practicaron y practican la lucha fratricida entre facciones similares, ahí está la Noche de los cuchillos largos en 1934, purga política dentro del partido nazi, en el que se asesinaron la cúpula militarizada del SA, “camisas pardas”, por su gran número de afiliados dentro del partido y la capacidad de liderazgo de Ernst Röhm, y la amenaza que suponía para el liderazgo de Hitler. En tiempos más cercanos tenemos a un Trump y su lucha interna dentro del partido Republicano, con todo el aparato del partido en contra así como sus medios de comunicación. O la lucha emprendida en el partido socialista francés que Hollande viro hacia el neoliberalismo de Merkel, donde la lucha entre su primer ministro Manuel Valls y su ministro de economía Macron, acabo con la fundación de una partido hecho a medida de Macron y las internacionales para lograr la presidencia de Francia y convertir en cadáveres políticos a Valls y Hollande. Y sin salir de la misma Francia tenemos la pugna entre Sarkozy y Le Pen, con similares objetivos e ideario. En la España reciente podemos citar la lucha entre el PP y Ciudadanos por el mismo espacio electoral, e incluso entre el PP y la defenestrada Convergencia y Unión, cuyas únicas diferencias ideológicas básicas eran sobre la independencia de Cataluña.
Por otra parte, poner en duda los principios de una idea por el comportamiento de sus autores o defensores, como los ataque continuos a las ideas marxistas basándose en sagaces argumentos como que Marx se acostaba con la criada, es como cuestionar la Teoría de la Relatividad en virtud a la desmelenada imagen de Einstein o ignorar la genialidad de Dalí por su extravagante comportamiento. La fuerza y validez de una idea está en sus argumentos, en su edificio lógico, no en la santa vida de su autor o defensores, y es ese cuerpo teórico el que debe ser analizado por la persona que reflexiona, importándole bien poco la vida privada y maravillas del autor, tanto para bueno como para malo. La idea debe bastar en sí misma, pues confiarla a las bondades de la vida del autor es renunciar a nuestro propio criterio y dejarlo en manos de la imagen de una persona a la que poca oportunidad tendremos de juzgar personalmente.
Y esto nos lleva al tercer aspecto, la conducta personal y publica del autor o defensor de una idea, que naturalmente tiene mucho que ver con el ego de los portadores de la ideología, pero es que el ego tiene que ver hasta desde cuando discutimos de futbol a cuando elegimos una camisa para salir a una cena, el ego es una parte de la personalidad humana que se expresa en todos los aspectos de nuestra vida, poco tiene que ver con una ideología concreta. El mismo protagonismo ego maniaco podemos encontrar en el estadounidense Trump que en el norcoreano Kim Jong-un.
Juzgar a una persona y como defiende una determinadas ideas es un tema muy etéreo y subjetivo, pues prácticamente cada persona tiene sus propio parecer de cómo debe defenderse una idea y más aun de cómo debe llevar una vida moralmente ética, por tanto siempre se podrá criticar el comportamiento y la vida de un autor o defensor de una idea, pues hay gustos como colores. Como dice el refranero “juzga mi vida cuando calces mis sandalias”. Si existe alguna personalidad pública cuya vida puede ser calificada de virtuosa tanto en lo privado como en lo público, esa seria Gandhi, una entrega total y un ejemplo vivo de sus ideas, y justo por eso lo mataron…
La validez de un líder para dirigir nuestra vida política es una decisión personal, y tiene que ver con nuestro propios valores y personalidad, con nuestras virtudes, manías y prejuicios, con lo que nuestra personalidad exige a otra persona para considerarla idónea en la defensa de una idea. Nunca puede ser este un argumento en contra de las ideas que defiende. Solo será un argumento para tener o no mi confianza en dicha persona, no en las ideas que diga defender.
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Intransigencia cooperativista 2 años 10 meses antes #10716

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Está bien la reflexión, pero en España la izquierda no puede estar unida porque es muy heterogénea, el PSOE es socialdemócrata aunque ahora con Sánchez parece virar más a la izquierda, Podemos no se sabe mu bien qué es, IU es un cadáver fagocitado por Podemos, ERC está asociada con la derecha liberal catalana...así que menuda izquierda, más vale estar manco con esta izquierda.
En la derecha PP sigue su línea ya que nadie le inquieta, y Cs lo intenta pero le falta mucho tirón, es muy difícil entrar en el espacio electoral del PP que tiene mucho anciano votante, y tal vez le quite ahora votos al PSOE que ha entrado en barrena con Sánchez. porque este hunde el partido, y no por su viraje hacia la izquierda, sino porque ese viraje en realidad es un postureo de cara a Podemos y a los nacionalistas.
El panorama es tétrico, para pensar en Platón y su aristocracia o en la politeia de Aristóteles :whistle: .
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