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TEMA: Una de mitos

Una de mitos 8 meses 1 semana antes #16497

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Hola:

Para mí la visión de que la razón es la salvadora de la verdad y de la vida humana, se vuelve incompleta en cuanto llegamos al siglo XX. Ahora sabemos que la razón ha sido superada, porque ha salido a flote la emoción. De pronto comprendemos lo asqueroso que es el funcionalismo pragmático con que funciona occidente. Ni la razón ni la eficiencia se han mostrado suficientes para dar sentido a la vida humana. Creo que es sencilllamente porque somos mucho más que razón, somos inconsciente e instinto, y también ambas cosas comportan su propia sabiduría. Creo que este seria el sentido mítico de las cosas, creo que Jung diría algo no muy distinto. Que en el fondo de nosotros, lo que opera son los mitos, que son la clave misma de nuestra cognición, la manera irracional en que somos, que debemos entender observándonos, siento los impulsos, no las razones, sino algo más sabio. Las razones ordenan, son redes, pero no tocan la vida.

El problema es que usamos el término "razón" en un sentido muy general y,por oposición a la pasión, prácticamente a todo producto o actividad intelectual. En esto hay que ser muy cuidadoso porque no es lo mismo pensar según el entendimiento que según la razón como ya distinguieron Kant o Hegel por ejemplo. Es también un prejuicio muy moderno no diferenciar entre la episteme y la phrónesis griega o, más en concreto, pensar que la única forma de conocimiento son las ciencias exactas como las matemáticas o la física. No todo es necesario según se entiende la necesidad estas ciencias donde la verdad es solamente una y no podría ser de otra manera;hay esferas de la realidad donde la verdad, en cambio, acepta más de una posibilidad y es necesaria pudiendo ser varia.

Normalmente confundimos la "razón" con el modo de la verdad según la comprenden las primeras ciencias (las "exactas"), y entonces cuando nos topamos con realidades que son propias de las segundas y tomamos conciencia de los limites del método matemático acabamos confundiendo éste límite con el límite de la razón.Entonces a aquél primer error (a saber, confundir la razón con las ciencias cuantitativas) le sigue un segundo y más grave: arrojarse en brazos de la intuición, de la razón poética, lo que se llama "irracionalismo" etc.

Un ejemplo de esta concatenación de errores es, para mi, Nietszche porque la razón es algo muy distinto del cálculo dirigidos por intereses diversos (tampoco es ningún mérito acusar a estos cálculos se servir de pantalla al instinto. Por ejemplo, que detrás de la charlatanería de un comerciante vendiendo mercancías no se esconde "una voluntad de poder" sino una voluntad de sacar a su familia adelante). De estas utilizaciones del lenguaje a su confusión con la razón acusando al logos de ser una función del instinto hay un abismo.

Un saludo.
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Una de mitos 8 meses 6 días antes #16503

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Hola Dvi.

Dvillodre.
El problema es que usamos el término "razón" en un sentido muy general y,por oposición a la pasión, prácticamente a todo producto o actividad intelectual. En esto hay que ser muy cuidadoso porque no es lo mismo pensar según el entendimiento que según la razón como ya distinguieron Kant o Hegel por ejemplo. Es también un prejuicio muy moderno no diferenciar entre la episteme y la phrónesis griega o, más en concreto, pensar que la única forma de conocimiento son las ciencias exactas como las matemáticas o la física. No todo es necesario según se entiende la necesidad estas ciencias donde la verdad es solamente una y no podría ser de otra manera;hay esferas de la realidad donde la verdad, en cambio, acepta más de una posibilidad y es necesaria pudiendo ser varia.

Hasta aquí completamente de acuerdo Dvi. Es que la realidad no es blanca o negra, no es ceros y unos y no todo en ella es reducible a experimentos.De hecho creo que la realidad está más bien llena de grises, de matices, sobre todo en lo que no es ciencia. Intento decir que se requieren explicaciones, no experimentaciones que nos resuelvan si es sí o no, blanco o negro. Como tú dices que la realidad acepta más de una posibilidad.

Dvillodre.
Normalmente confundimos la "razón" con el modo de la verdad según la comprenden las primeras ciencias (las "exactas"), y entonces cuando nos topamos con realidades que son propias de las segundas y tomamos conciencia de los limites del método matemático acabamos confundiendo éste límite con el límite de la razón.Entonces a aquél primer error (a saber, confundir la razón con las ciencias cuantitativas) le sigue un segundo y más grave: arrojarse en brazos de la intuición, de la razón poética, lo que se llama "irracionalismo" etc.

Has comentado el primer mensaje, no sé si leiste el segundo que hablaba de Hegel. Para Hegel la razón explicita la consciencia, da la síntesis del proceso de la consciencia, la pone sobre la mesa, porque supone el elemento último, la filosofía como culmen racional del conocimiento. En cambio los románticos a los q ue él juzga, creen más en el arrebato de la consciencia, en la consciencia situada en una posición que la hace superior a la razón. ¿Podría decirse así no?
Bien, pues a eso me refiero. La razón, la de Hegel, no el entendimiento. La razón ordena todo, coloca cada cosa en su sitio. Pero eso nos deja fuera una dimensión, las diferentes cualidades de la consciencia. El artista no está en un estado ordinario de consciencia cuando crea. El que razona sí lo está. El filósofo puede tener enorme capacidad de abstracción como Hegel, pero intento decir que no todo es reducible a eso en la "verdad". No es sólo razón lo que hace que un humano posea más verdad relativa que un ratón, sino un conjunto enorme de cosas de las que el humano es "consciente". La consciencia posee su propio modo de verdad, exactamente igual que la razón. La consciencia se arroja, se pierde, se eleva. Hoy no me aclaro, si no me explico ya lo intento mañana u otro día, pero ahí está el intento. Lo que comprende en nosotros no es razón y lenguaje, es mucho mucho más, es consciencia, que incluye a la razón y las experiencias, es algo que cambia de cualidad, no estamos siempre con el mismo estado de consciencia. Cristo, Buda, ¿destacan por su razón? No, destacan por su consciencia. No sé si me explico. Que no todo en la comprensión es razón, ni mucho menos.

Un saludo.
Última Edición: 8 meses 6 días antes por Ksetram.
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Una de mitos 7 meses 3 semanas antes #16575

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Cuando Platón nos habla de un filósofo que se eleva en el Banquete a través del amor, o cuando en República escapa de una caverna al comprender que está cautivo y creyendo en sombras, ninguno de estos dos sentidos es racional, sino existencial. Es decir, se trata de una toma de consciencia.
Igualmente así es como se entiende la filosofía en oriente, a través de sus iluminados. Los iluminados de oriente desprecian el lenguaje y los conceptos, porque para ellos la verdadera inteligencia no es encadenar palabras y abstracciones, sino un elevar la consciencia. También en los románticos encontramos algo similar, el genio se eleva mediante la poesía y el arte, no mediante la razón. Igual que en Platón se da una elevación mediante el amor.

La madurez y las virtudes, no producen un mayor desarrollo de la inteligencia racional. Se puede puede tener una enorme capacidad de abstracción y ser un inmaduro, es decir un idiota en sentido existencial. En cambio el sentido original de la filosofía como era en Grecia, incluye la transformación del sujeto, el desarrollo de sus virtudes y no sólo el hiperdesarrollo de la razón como después se ha entendido la filosofía, como simple capacidad de la razón y abstracción.

En todo lo dicho hasta aquí, que parecen cosas tan diferentes, ¿qué tienen en común todas estas maneras de entender el desarrollo humano? Que todas ellas trascienden la razón analítica basada en conceptos.

Entre Hegel y los románticos ocurre justamente este choque de maneras de entender. Para el romántico el mito, la poesía, el arte, elevan al sujeto hasta alcanzar la plenitud y la verdad. Sin embrago en Hegel, esto sería una comprensión que todavía no ha sido debidamente racionalizada. Hegel muestra la evolución y la historia como el desarrollo cada vez más autoconsciente. Para él la consciencia sufre, el Espíritu se enajena y necesita perderse para encontrarse verdaderamente. Es decir, se da un desarrollo de la consciencia, la consciencia guía la evolución de la historia. Sin embargo, hasta que la razón no llega y lo explicita y lo muestra en forma de conceptos ordenados, para Hegel no hemos llegado al culmen, al final del proceso de la consciencia (autoconsciencia del Espíritu). Es decir, para Hegel la razón y la abstracción, son el valor supremo. De modo que la filosofía es superior al arte.

Para Hegel la razón especulativa alcanza la verdad, porque la estructura de lo real es racional. En cambio para Platón, para los románticos y los orientales, la verdad se alcanza al elevarse uno mismo, no mediante un encandenar conceptos y razones para ordenar la experiencia. Hegel entiende perfectamente que la consciencia puede estar más o menos desarrollada, en esto basa su periplo del Espíritu. Pero el romántico le dice a Hegel: Yo estoy elevado como genio, y en este estado de elevacion alcanzo la plenitud de forma no racional, porque se trata de una experiencia. Es decir, el romántico destaca a la consciencia, la experiencia misma como comprensión. Es como si el romántico le dijese a Hegel: ¿Por qué me hablas de razón si la verdad es un estado de consciencia? Exactamente lo mismo pensaron en oriente. Una liberación, como el filósofo de la caverna de Platón, un dejar de ver sombras.

Es decir, no se puede un verdadero artista, ni un místico, ni una persona madura existencialmente y llena de virtudes mediante la razón analítica. Son desarrollos distintos. Porque ahí el terreno de juego es una transformación o elevación de la consciencia, un elevar al sujeto y no sólo su razón. Creo que esta dualidad es con la que se enfrentó el siglo XX, entre la conciencia existencial y la simple razón basada en conceptos. Es decir, la consciencia frente a la razón. Que la consciencia termina siendo el nuevo logos filosófico. Y que la razón es su acompañante, es la que escribe y ordena lo que la conscienci vive. Pero la verdad ya no puede ser entendida como razón porque ahora sabemos que la consciencia también comprende, también madura, también se eleva, y que la elevación y transformación de la consciencia es el reto humano. La razón nos ha hecho entender, pero no madurar como especie. La razón y los conceptos, no transforman al sujeto, sino su entendimiento. Por eso me parece que somos animalitos hiperinteligentes pero también brutos e ineptos inmaduros que producen un mundo horripilante de injusticias. Porque es la consciencia la que debe madurar parejamente a la inteligencia. Porque nuestros actos y nuestra comprensión los determina nuestro estado de consciencia, no nuestra inteligencia abstracta.
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Una de mitos 7 meses 2 semanas antes #16613

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Hola Ksetram:

La polémica entre arte y filosofía es muy antigua, más allá incluso del romanticismo. Ha sido una constante en la historia, como atestiguan la República de Platón, Plutarco ("Cómo debe un joven escuchar la poesía" -para que no le engañen-). También en la edad media hubo una "linea mística" dentro de la Teología pero enfrentada a la Teología racional, que apelaba al lenguaje alegórico como el propio de la sabiduría (seguramente inspirado en Platón y sus mitos). Además, a los ojos de los escolásticos, esto contaría con el respaldo de Aristóteles porque él distingue entre Episteme y Nous, correlativos a la demostración y a la ciencia de sus principios, aunque después textos no dejan claro qué método los diferencia. Esto dio pie a que el Nous se pudiera interpretar al modo de la "intuición poética" del romanticismo moderno.

Desde mi punto de vista esta polémica está ya resuelta, históricamente hablando. Quiero decir: uno la encuentra ya resuelta en los textos porque el contenido de la Filosofía es su historia. Pero aquí intervienen cuestiones circunstancias políticas sociales porque una cosa es el estadio de la ciencia en un momento histórico determinado y otro la autoridad. Por ejemplo, ¿alguien cree que los textos de Aristarco de Samos estuvieron perdidos durante los 1.500 años de vigencia del sistema ptolemaico? No ocurrió que Copernico encontrara de repente los textos de Aristarco sino que sus tesis heliocéntricas no fueron "autoridad" en la ciencia, aunque desde el punto de vista astronómico era la resolución al sistema ptolemaico.

Con el tema del arte y la filosofía ocurre, a mi juicio, lo mismo. Ya Aristóteles hace una crítica al mito (a los "mitólogos", como los llama) unicamente por la imprecisión de su lenguaje. Ojo!, no por lo que dice, o mejor "pretender decir", sino por el modo o medio que usan para decirlos. Esto se ve claro si uno tiene el arrojo y la paciencia de leerse los dos últimos libros de la Metafísica, donde Aristóteles centra su crítica a las doctrinas de los números ideales de pitagóricos y también de Platón (con sus modificaciones). La crítica se centra, en efecto, en que los "números" (los números según se conciben en las ciencias matemáticas) nunca puede ser causas ni principio de nada...porque tales números son "instrumentos" que con los que los matemáticos estudian los aspectos cuantitativos de las cosas. Quiero decir: no existe el "dos" sino que hay siempre "dos cosas": dos casas, dos hombres, dos trirreme etc. Y si el dos "es" sólo una cantidad vinculado a una ousia, mucho menos existen los "dos" con atributos físicos o causales (esta naturaleza causal de los números es precisamente el núcleo de la Doctrina de los Números ideales). Pero sobre esta causa y su organización en base a los números no nos encontraremos ninguna crítica de Aristóteles en los Libros XIII y XIV , porque hay que quitarse en sombrero. Por ejemplo, igual que hay solo cuatro tipo de figuras geométricas (punto, linea, superficie y sólido), hay cuatro tipo de conocimiento: el punto es la definición (porque sola hay una); la línea, compuesto al menos de dos puntos, es el juicio porque éste es verdadero o falso; la superficie es la opinión -razonamiento verdadero-porque es diversidad (diversidad de opiniones y diversidad de puntos orientados en el espacio); y por último, el sólido es el conocimiento sensible, porque introduce el cuerpo -la materia- y con él, los accidentes.

¿Se ve? De esta correlación y del modo en que los pitagóricos organizan el mundo, Aristóteles calla en su crítica. Ésta se centra en preguntar de qué manera, si no es la alegórica, la Díada es causa del juicio (que pueden efecto, ser dos: verdadero o falso).

Pues la relación del arte con el saber está resuelto desde Aristóteles y esta crítica a los que sostenía las doctrinas de los números ideales. No se trata de que esta doctrina fuera "falsa" sino que utiliza un "medio" (en su caso, los números matemáticos) que son in-idóneos para el saber (ojo!, idóneos para las matemáticas).

Pues lo mismo juzgaba Hegel al arte. Ninguna es "superior" ni "inferior" en sí, sino que la filosofía y su lenguaje es lo idóneo para el saber así como el arte y su lenguaje representativo (por medios de imágenes, sonidos o alegorías) es lo más idóneo para la pasión o el sentimiento. Se trata de modos de aprehensión distintos por corresponder a medios tambiñen distinto.

La "jerarquía" ,sin embargo, sí da lugar surge cuando una sale de su quicio y quiere abarcar a la otra. Entonces es cuando Platón y Plutarco llama "mentiroso" al poeta. Aristóteles "fantasioso" al pitagórico o Hegel "discurso demencial" a las propuestas setntimetsales de un Jacobi o Scheleimaier etc.

Lo mismo que del revés: sería absurdo y perjudicial para la filosofía intentar sustituir con demostraciones o discursos dialécticos el relato de Edipo Rey, de Sófacles. ¿Se ve? Cada disciplina "reina" en su esfera. En este sentido, el "arte" ha sido siempre maestros de filósofos.

Un saludo.
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Una de mitos 7 meses 1 semana antes #16641

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Hola Dvi.

Está interesante que la polémica arte filosofía es anterior en la filosofía y lo que dices que de Aristarco ya había resuelto la cuestión del orden planetario pero que no fue autoridad. Creo que dices que entre el arte y la razón la respuesta ya ha sido dada y que la ves en Hegel. Que en Aristóteles ya está la idea de que un lenguaje es más adecuado que otro y que para describir la realidad y la filosofía la razón es mejor que el mito o el estilo poético. Que cada disciplina reina en su esfera, el arte por su lado y la filosofía por el suyo.

Lo que yo intentaba decir es que tanto la consciencia como la razón, tienen su propio modo de conocimiento. Cuando Hegel despliega a la autoconsciencia del Espíritu la toma como experiencia, como saber progresivo de la consciencia. Digamos como un saber existencial. Un saber que luego la razón especulativa a cada paso debe explicitar, pues el arte es comprensión pero no todavía finalizada. Porque no ha sido debidamente ordenada en conceptos, ya que el símbolo es la expresión de un saber incipiente pero la razón llega en último lugar a culminar el proceso de conocimiento.

Entre estos dos modos de conocer que Hegel expone, los románticos no estuvieron de acuerdo porque de algún modo ya en ellos estaba el germen que considera que en la propia consciencia existencial, en la vivencia, hay algo que la razón no puede asumir o superar. Es lo que ocurre en Sócrates, que en él la comprensión genera una conducta. Porque se refiere a un saber existencial, integrado en el sujeto, pues de otro modo, sin estar interiorizado, el saber no genera conducta. Es justamente un gran error de la ética de Kant, pretender que la sola razón se imponga a las inclinaciones. Porque la consciencia y la vivencia existencial y nuestra maduración, dependen de la elaboración de esos contenidos existenciales, de eso irracional que somos. No de que la razón se imponga sobre ellos.

En cuanto al saber de la consciencia, la consciencia pasa por diferentes comprensiones, como ya expresó Hegel. Ese Espíritu desplegándose no es que lo sabe digamos como razón, sino que debe vivirlo para alcanzar su progresiva autoconsciencia. Luego la consciencia posee por lo tanto un saber propio. Pero no sólo eso, sino que hay un factor más que creo que Hegel no contempla. La consciencia no puede crear verdadero arte en un estado ordinario de consciencia, ni puede tener una experiencia mística en el estado ordinario. Es decir, en cuanto al saber de la consciencia hay un nuevo factor, la “elevación” o “posición” de la consciencia. Hegel asume que todos los estadios de desarrollo de la autoconsciencia del Espíritu son necesarios. Pero ¿y el factor “cualidad” o elevación de la consciencia, que puede estar más arrojada, más dormida o menos, como sabe cualquier persona en su propia experiencia? Pues nuestros estados de consciencia varían incluso a lo largo del día. Tenemos mayor o menor lucidez.

Ese factor, es lo que creo que queda fuera de la ecuación para Hegel. Con Hegel todo estado de consciencia, vivencia o comprensión de la consciencia puede al final ser explicitado por la razón para que adquiramos verdadera comprensión de él. Sublime que Hegel vio eso y así puede responder a los románticos que acaso no sé si lo ven. Pero la paradoja es eso otro que sí vieron los románticos que creo que Hegel no, la “cualidad” de la consciencia, su mayor o menor altura. Como muestran el arte o la mística por ejemplo, comprensiones que para la razón pueden ser falaces, pero nunca para la consciencia. La consciencia sí sabe sobradamente que se trata de algo grande por comparación con el pequeño estado ordinario de la consciencia con el que vivimos habitualmente. El artista o el místico comprenden la consciencia ordinaria de las personas, pero las personas no comprenden ese estado de consciencia del artista o el místico. Luego aparece un factor añadido, un determinado “estado o posición” de la consciencia, su “cualidad”, su elevación. Es como que la consciencia posee distintos pisos posibles, no sólo una progresión en la comprensión auconsciente como explicó Hegel. Eso sí lo sabían de algún modo los románticos. Y este tema no se trata de Hegel y los románticos, es todo el siglo XX intentando entender sin apenas saber darle palabras a ese “conocimiento” que posee por sí misma la consciencia. Ojalá me halla explicado.

Un saludo.
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Una de mitos 7 meses 2 días antes #16671

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Hola Ksetram:

Se mezclan muchas cosas en el debate. Pero lo fundamental es un asunto de definiciones. Aristóteteles y Hegel son, aunque perezca un absurdo, dos grandes desconocidos. El primero por la manera rocambolesca y extraña con que nos ha llegado su su obra (se puede buscar por la red el relato sobre Apelicón y cómo rescata los manuscritos de Aristóteles de una bodega en la que, por lo visto, estuvieron escondido durante 200 años, antes de llevarlos a Roma y entregarlos a Andrónico de Rodas para "componer" su filosofía). Todas las obras del corpus aristotelicum que conocemos son una composición de Andrónico, no de Aristóteles (aunque los manuscritos sea originales, no lo son su composición, y ésta es cuanto menos tan importante cuanto lo escrito en ellos). Lo mismo que el Quijote de Cervantes: imagina que alguien descompone o, mejor, encuentra descompuesto el Quijote en capítulos sueltos y los vuelve recomponer o se lanza a componerlos siguiendo un orden arbitrario, o como le parece más oportuno: de los mismos textos surgirían dos novelas diferentes. (y seguramente tantas novelas sobre el Quijotes cuantos compositores de sus capítulos). Pues lo mismo sería la Metafísica, por ejemplo, y la Filosofía primera.

Del desconocimiento de Hegel hay poco que justificar. Sus escritos no deben su dificultad a la acción de un tercero: son un galimatías en sí y para sí. :cheer: Lo común es dedicarse al estudio de otros filósofos para no perder el tiempo con él (o tomar el atajo de escudriñar comentaristas sobre su pensamiento).

Comento esto porque la mayoría de los filósofos que defienden el arte como una modalidad de saber por encima de la razón (cosa que sucede precisamente a raíz de Kant), pertenecen a aquellos que dejaron los estudios de Aristóteles y Hegel a un lado por las dificultades que comento, y toman a Kant, en cambio, como paradigma de filósofo y de filosofía. Ahora bien, si Kant o la filosofía transcendental fuera paradigma de la filosofía yo también sería defensor del esteticismo filosófico (tomando éste término en sentido amplio: desde Scheliermeier a Heidegger pasando por Nietzsche o Bergson). A fin de cuentas, el mismo Kant limita el conocimiento, no solo a lo que los ojos o experiencia , sino incluso a la experiencia contraria a la contradicción. ¿Y hay algo menos contradictorio que la Vida? El mismo Kant declara incapaz su filosodia para algo tan esencial como la Vida(el llama conocimiento al choque de las bolas de billar, a las leyes de Newton etc).

No se si me explico. La razón que yo defiendo, no como superior al arte sino como mejor oportuna o pertinente como forma conceptual del saber, no es la razón de Kant (ni menos aún su "entendimiento dentro de los límites de la experiencia"). Y lo mismo que arte: defiendo su pertinencia y oportunidad como forma saber intuitiva, es decir, expresada por medios de la sensibilidad. Pero así como un zapato es oportuno y pertinente para andar, una bufanda es oportuna y pertinente para el frío.

La mezcla de los zapatos y bufandas de un Scheliermeier, Heidegger, Nietzsche o Bergson viene de Kant: éste mismo limita la Filosofía para dejar espacio a la Teología solo que Scheliermeier, Heidegger, Nietzsche o Bergson, receptores de la secularización de la modernidad, ponen el arte allí donde la escolástica puso a Fe.

Aristóteles y Hegel juegan en otra liga. Aquí surge de nuevo el principio que se hizo valer en el hilo del feminismo: se trata de nuevo de pensar desde la diferencia, no desde la exclusión o dominación de un Uno que subordina todo lo demás (el arte, la teología o la filosofía, dominando a las demás). Si existe la diferencia o las cosas son diferentes es porque la diferencia es y si es ésta es algo por sí: quiero decir: las diferencias no son "errores" del Ser sino que son el Ser mismo. Así para Aristóteles o Hegel, en efecto, la Teología es una arbitrariedad: si "es" es por algo: es una tercera forma de saber que tampoco es inferior ni superior a las otras dos sino más oportuna y pertinente si se recurre a la función alegórica del lenguaje, a mita de camino entre el concepto y la sensibilidad (los mitos, por ejemplo, que tiene virtudes propias de las que carecen el arte y la filosofía). El arte y los mitos ganan en completud lo que pierden en rigurosidad.

Un saludo.
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